Entrevista a Paula Blanco
Paula Blanco (Oviedo, 1996) desarrolla una práctica que se sitúa entre la pintura y la escultura, donde la materia, la luz y el espacio se convierten en los verdaderos agentes de la obra. A través del uso de materiales translúcidos y estructuras ligeras, sus piezas se desprenden del soporte tradicional para adquirir una presencia casi orgánica, suspendida y en transformación constante.
Tu trabajo parece surgir desde la materia más que desde la imagen. ¿En qué momento aparece la necesidad de dar forma a una pieza?
Trabajo con muchas obras a la vez. En la primera fase simplemente “rompo”, empiezo a tantear las ideas que tengo en la cabeza. Comienzo con ciertas formas, atmósferas y colores que creo que pueden llevar a una obra. A veces no veo nada en ellas tras esta primera etapa, por lo que las sigo trabajando. Cuando veo hacia donde pueden ir, las aparto y dejo macerar la idea. Trabajo en otras piezas y, cuando casi todas están en el mismo punto y ya casi no me acuerdo de la primera, vuelvo a ella, porque entonces tengo una visión fresca denuevo y puedo continuarla sin dudar.
Partes de la pintura, pero tus obras se desplazan hacia lo escultórico y lo espacial. ¿Qué te llevó a abandonar el bastidor como límite?
Es algo que surgió de forma natural, sentía que me limitaba. Al trabajar, cuando miraba la obra y trataba de continuarla en mi cabeza, siempre componía con la propia forma del soporte, añadiendo o sustrayendo partes. Es mi forma de pintar, no puedo llegar a donde quiero si no puedo componer desde la base.
Trabajas con materiales como fibra de vidrio, pigmentos o barnices, que tienen un comportamiento propio. ¿Hasta qué punto decides tú y hasta qué punto decide la materia?
Pues yo creo que nos turnamos. Yo tomo las decisiones iniciales de color y composición y el resultado siempre varía. Luego vuelvo a tomar decisiones a partir de dichos resultados, vuelve a tomar la palabra el caos y me vuelve a lanzar la pelota, es una colaboración. Es parte de la gracia de mi trabajo, si quieres resultados orgánicos no puedes esperar un resultado concreto, tienes que ser flexible en mayor o menor medida.
Tu obra remite constantemente a formas naturales, pero sin representar nada concreto. ¿Qué significa para ti trabajar desde lo orgánico?
Es simplemente lo que tengo que hacer. Me interesan los elementos naturales más primitivos: el sol, la montaña, las nubes, ciertas plantas o insectos...Imagino que si combino sus cualidades puedo crear obras que remitan a todos y a la vez a ninguno, quedándose con esa especie de energía primigenia, recordando a materia en formación. No me interesa la representación directa, más que el elemento en sí, me interesan sus características: su luminosidad, su ligereza o pesadez, los procesos de erosión, etc.
La luz no solo ilumina tus piezas, sino que las activa. ¿Cómo piensas la relación entre obra, luz y espacio?
Me interesa que las piezas sean casi como cuerpos. Aunque parten de lo pictórico, busco que sean leídas como otra cosa, y creo que se consigue a través de la translucidez, irregularidad y ausencia de soporte que permite a la pieza observarse por cualquier lado. Gracias a todo eso, las piezas se integran con la luz y el espacio y los habitan.
Tus piezas existen en un punto intermedio entre disciplinas. ¿Te interesa mantener esa indefinición o necesitas situarlas en algún lugar?
No pienso en ello. Busco que las obras sean lo que tienen que ser, luego ya las colocaré donde haga falta para poder nombrarlas. Sí es verdad que las siento muy ligadas a lo pictórico y yo me sigo llamando a mi misma pintora, pero puede ser que eso se deba a haber estudiado en Salamanca. De momento sé de dónde parten, pero no a donde van.
Has hablado de la obra como algo en evolución constante más que como objeto cerrado. ¿Cuándo decides que una pieza está terminada?
Cuando es. Suena muy místico, pero simplemente un día la veo y digo: “Ah, es.” Y la doy por terminada. La obra se puede tirar varios meses aparcada en un punto en el que, cuando la miro, veo algo, pero no estoy del todo segura. Así que la aparto, hasta que un día la miro, arranco todo lo innecesario, y la doy por acabada.
Aquí merece la pena mencionar que un autor con el que conecto bastante a nivel conceptual es con Goethe y sus estudios sobre el fenómeno primordial, así que dejo por aquí una frase del libro “La naturaleza como totalidad” de Henri Bortoft, sobre dichos estudios, que se relaciona mucho con mi forma de entender las obras: “una parte es sólo una parte de acuerdo con la emergencia del todo al que sirve; de otro modo, no sería más que ruido”.
Tu práctica parte de la experimentación y la búsqueda de lo esencial. ¿Hacia dónde sientes que se está desplazando tu trabajo ahora?
Pues no me gusta describirlo todavía, porque creo que el camino lo tiene que marcar antes la plástica que las palabras, así que ver veremos.
Una frase que resuma tu práctica.
Creo que esta no la puedo contestar, porque sentiría que me limita. No me gusta narrar demasiado mi práctica porque parece que marco un camino que luego me veo obligada a seguir.
¿La plástica antes que la retórica? No lo sé.
Para cerrar: libro, disco y película favorita.
Libro: El arco iris, D.H. Lawrence
Disco: Cualquiera de ABBA quizás, pero soy más de cine y libros.
Película: La muerte os sienta tan bien, Robert Zemeckis.